Facebook refuerza la
privacidad
La red social dará más opciones al usuario para controlar
sus fotos y mensajes públicos
¿Quién me etiquetó en unos zapatos? ¿En un
árbol? ¿O en un vaso? Cada vez es más frecuente que, por llamar la atención o,
pero aún, con ánimo comercial, se etiquete a personas en Facebook cuando no aparecen en la imagen. La
red social lo sabe. Pero también es consciente de que no es sencillo ir de
imagen en imagen para quitarlo. Hay una solución drástica, evitar que se nos
etiquete, pero quizá no sea lo más sociable. Uno de los cambios que llegarán a la
red social antes de fin de año será ese, la posibilidad de editar en bloque las
etiquetas.
Quizá sea el más anecdótico de los muchos que
prepara, pero también uno de los más solicitados. Rob Sherman, responsable de
privacidad y políticas públicas, y Nicky Colaco, responsable de privacidad y
seguridad en Facebook, explicaron a través de videoconferencia con varios
medios entre los que se encontraba EL PAíS, las mejoras que prepara el servicio
de Menlo Park.
“Queremos evitar sorpresas desagradables, sin
complicaciones, que todo sea más fácil”, insistía Colaco al presentar los
cambios. Entre los mismos destaca también la gestión del archivo de actividades
(‘activity log’), el lugar dónde se almacenan todas las acciones de un usuario
en Facebook, desde la última canción que escuchó en Spotify, a la felicitación
que puso en el perfil de un amigo, pasando por un ‘Me gusta’ sobre el enlace a
una noticia. Todo eso es público y se puede ver. De aquí a finales de año
Facebook permitirá que de un vistazo, se puede ir restringiendo qué acciones
son públicas y cuáles solo para un grupo concreto, o directamente, privadas.
A
mediados de septiembre Facebook fue objeto de críticas por los cambios en los
perfiles. Los
muros se convirtieron en Timeline. En consecuencia consultar mensajes del
pasado, que inicialmente fueron interpersonales y cayeron en el
olvido pasó a ser, para sonrojo de muchos, muy sencillo. Bastaba con moverse
entre fechas en la línea temporal para seguir conversaciones. Estas
modificaciones no son una petición formal de perdón, pero sí atenúan la
sensación de desconcierto y desconfianza que se generó entonces.
En la parte superior derecha de Facebook
aparecerá un acceso directo para configurar la privacidad. En la misma
aparecerán tres acciones principales: “¿Quién puede ver mi contenido?”, “¿Quién
me puede contactar?” y “¿Cómo hacer para que alguien deje de molestarme?”.
Según explicaron ambos especialistas en privacidad estas acciones están destacadas
por ser las más frecuentes.
Una de las claves del éxito del invento de Mark
Zuckerberg, desde el comienzo, fue su capacidad para convertirse en plataforma
y permitir que otros creasen aplicaciones dentro. A la vez ha creado un
problema, tener que dar permiso para acceder a datos sensibles del perfil, como
acceso a la agenda, las fotos o publicar automáticamente en el muro. En lo
sucesivo las aplicaciones van a ser más cuidadosas. “Pedirán permiso al
instalarse, como hasta ahora, pero también cada vez que un servicio de terceros
vaya a publicar algo en el Timeline”, indicó Sherman.
A principios de 2013, todavía sin una fecha de
despliegue concreta aunque la costumbre suele ser ir añadiendo las novedades
paulatinamente, los miembros de Facebook ya no podrán acotar quién busca por su
nombre. Facebook lo considera un resquicio del pasado, de cuando era un
directorio de estudiantes universitarios. A cambio, permitirá que se decida qué
fotografías salen cuando se busca nuestro nombre.
Uno de los aspectos que más preocupa dentro de
la red social es la gestión de los datos con los anunciantes. ¿Cuánto saben de
nosotros los que contratan publicidad en Facebook? Sherman se mostró tajante:
“No tienen información personalizada, salvo si se da el consentimiento. Sí
saben los intereses de cada cual para poder comprar anuncios más ajustados al
gusto del usuario y que resulten valiosos, pero no saben en qué perfiles se
anuncian”.
Durante la hora de conversación se
hizo hincapié en la necesidad de ‘educar’ a los usuarios. En opinión de Sherman
lo que más les cuesta es “evitar las sorpresas. Casi siempre cambian las
opciones de privacidad a posteriori”.


